casas de fuego

14 de abril – Día del Mal de Chagas-Mazza

La imagen, tomada de la ficción sobre la biografía del Dr. Mazza y el mal de Chagas, no ocurrió en la realidad pues lo único que se hizo siempre fue desinfectar las casas una vez por año y todo continúa sin mayores cambios. Sin embargo es lo que se debería hacer para erradicar esta enfermedad de las zonas más pobres de Latinoamérica, darle a la gente la posibilidad de una vivienda digna, con materiales nobles y destruir para siempre esas chozas inhabitables. “Quemar los ranchos” es una frase que significa poner un verdadero fin a tanta injusticia, cambiar de una vez las posibilidades de vida de sus pobladores.

El mal de Chagas es una enfermedad transmitida por un parásito a través de la picadura de un insecto o por sangre infectada. Existen en el mundo alrededor de 20 millones de personas infectadas y otras 100 millones de personas en situación de riesgo por vivir en regiones donde el parásito es endémico. Es una de las “enfermedades olvidadas” por el poco interés de la industria farmacéutica en su investigación y en el desarrollo de nuevos productos para su tratamiento. La causa de este olvido se intuye observando el mapa de la localización de esta enfermedad que se corresponde exactamente con el mapa de la pobreza en América. Esta coexistencia es debida al hábito del insecto transmisor de vivir en los techos de paja y en las grietas de las paredes de las viviendas precarias.

vinchuca

Vinchuca

Los tratamientos actuales sólo son eficaces en la fase aguda y asintomática de la enfermedad y en niños menores de 15 años y no hay tratamiento efectivo para el Chagas crónico en adultos. Una picadura que hubiera pasado desapercibida en la infancia puede determinar que de veinte a cuarenta años después el parásito que fue inoculado pueda llegar a dañar el corazón u otros órganos nobles, ocasionando al individuo un daño irreversible que le impida llevar una vida normal e inclusive provocarle la muerte. Es como una maldición de la pobreza de su infancia, de la que nunca podrá librarse.

El Dr. Carlos Chagas, investigador brasileño, invirtió el proceso de investigación clásico pues encontró antes el parásito y luego la enfermedad que producía, trabajando en un viejo vagón de ferrocarril habilitado como laboratorio, consultorio y habitación. Encontró unos protozoarios en las deyecciones de unos insectos que se encontraban dentro de las viviendas precarias y que silenciosamente en la noche atacaban a sus habitantes para desaparecer al volver la luz, haciendo muy difícil su captura. Luego encontró el parásito por primera vez en una niña de dos años que presentaba fiebre elevada, hepatomegalia, esplenomegalia y adenopatías. La hinchazón de la cara de la niña y de otros pacientes posteriores, le hizo pensar que el parásito alteraba la tiroides produciendo hipotiroidismo y en casos extremos cretinismo. Este error clínico fue el que se usó para refutar sus hallazgos. Además, como sólo el 5% de los picados por el insecto presenta síntomas en la etapa aguda se minimizó la importancia de su hallazgo. Tras los estudios del Dr. Salvador Mazza quien 20 años después también usó un vagón de ferrocarril como Laboratorio y Consultorio, se supo que el daño en la población era mucho mayor de lo que el propio Chagas y sus coetáneos se imaginaron.

Mazza relacionó a los afectados con un mal común en el noroeste argentino con síntomas de fatiga crónica y afecciones cardíacas que ocasionaban la muerte, con el hecho de que durante los primeros años de sus vidas estuvieran expuestos a la picadura de unos insectos parecidos a las cucarachas, conocidas en este país como “vinchucas”. Consiguió demostrar mil casos de la enfermedad, descubriendo la presencia del parásito descubierto por el Dr. Chagas en los corazones enfermos.

Ambos médicos e investigadores murieron jóvenes (55 y 60 años) de infartos masivos de miocardio, probablemente provocados por la enfermedad descubierta por ellos.

chagas mazza

La enfermedad está ligada a una causalidad socio-económica que determina esta endemia y confirma el vínculo que la enfermedad tiene con la pobreza. Esto no ha cambiado y sigue siendo así, por lo cual lo que hizo el Dr. Mazza en aquellos años fue una total revolución sanitaria, igual que fundar un centro con sede en el norte del país donde estaba la mayor prevalencia de la enfermedad. Actualmente, el mayor centro de estudios de esta enfermedad está en la ciudad de Buenos Aires, que es el lugar con menos casos…

Aún hoy en la provincia de Jujuy donde comenzó Mazza, más del 40% de la población tiene sus necesidades básicas insatisfechas y hay zonas donde la gente debe viajar a lomo de mula, a veces 20 horas o más, para llegar a un centro sanitario. En 1930 sólo llegaban los trenes para cargar los ricos minerales de esas tierras y llevarlos a los centros urbanos y de allí su idea de crear su famoso tren de la salud y por las mismas vías por las que otros se llevan sus riquezas, él pretendía devolverles a cambio, un poco de salud y de esperanza. Tanto Chagas como Mazza llevaron la investigación y el consultorio, la salud y la esperanza, a los lugares afectados por la enfermedad.

Esta enfermedad que hasta ahora se ha mantenido en el olvido de las grandes empresas de los países desarrollados que no han apoyado el esfuerzo de los investigadores locales, pero que ha empezado a ser un verdadero problema, incluso para ellos. Un nuevo filme presentado por Médicos sin Fronteras, Chagas: un mal escondido, demuestra que los riesgos de esta enfermedad ya no tienen fronteras debido a que el mundo desarrollado acepta sangre donada sin realizar ninguna prueba para descartar esta infección. En el tiempo de la globalización, con destrucción de fronteras y fuerte inmigración legal e ilegal, es suicida vivir con vendas y creer que de las enfermedades de los otros deben preocuparse los otros, porque jamás serán mi problema. El bien del resto del mundo será siempre nuestra mejor conducta preventiva.

La explicación profunda de que la situación de la enfermedad se mantenga la dio el mismo Carlos Chagas: “… Hay un designio nefasto en el estudio de la tripanosomiasis. Cada trabajo, cada estudio apunta un dedo hacia una población mal nutrida que vive en malas condiciones; apunta hacia un problema económico y social que a los gobernantes les produce tremenda desazón pues es testimonio de su incapacidad para resolver un problema inconmensurable. […] Hable de esta enfermedad y tendrá a los gobiernos en contra”.

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Raul Avila

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