El otro lado de la esperanza

Por Rubén Cusati

Sinopsis

Helsinki. Wikhström, un hombre mayor, deja a su mujer y abre un restaurante. A Khaled, joven migrante sirio le rechazan su pedido de asilo pero se queda clandestinamente pues busca a su hermana. Ambas vidas se cruzan.

Premios

2017: Festival de Berlín: Oso de Plata – Mejor director

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Si leemos a los grandes poetas, filósofos, escritores en suma, es difícil que encontremos un aforismo que no sea laudatorio acerca de la palabra esperanza. Quizás el trasfondo religioso que contiene sea el que le da tanto prestigio. Debemos llegar hasta los golpes de martillo que pegó, pega y pegará Friedrich Nietzsche para encontrarnos con una visión distinta, escribió: La esperanza es, en verdad, el peor de los males, porque prolonga las torturas de los hombres.

Kaurismaki tomó dicha frase para mostrar el otro lado de la esperanza, el que había sugerido el filósofo. Pero, además, gran conocedor de la industria cinematográfica, le da una segunda vuelta de tuerca que sin dejar de realizar su crítica a la actual e inhumana política de asilo a refugiados de los países en guerra y también a la barbarie de algunos finlandeses, deja al espectador, oh genial finlandés, con esperanza y una sonrisa reflexiva. Vaya paradoja…

En el filme campea el humor y, en una secuencia, el protagonista, refugiado sirio, le comenta a otro refugiado (iraquí) que “sí estoy totalmente enamorado de Finlandia” pero “por favor, decíme si sabés de alguna manera, cualquiera, de poder escapar de Finlandia…

Todo artista aspira a tener un estilo propio y sólo los grandes alcanzan un sello inconfundible. Arlt y Borges, VanGogh y Gaugin, Mozart y Piazzolla, Fellini y Fassbinder se reconocen al instante y eso ha logrado como pocos Aki Kaurismaki con sus calles y bares vacíos, su humor del cine mudo, sus actores hieráticos y fetiches, los colores primarios de la fotografía, sus intervalos musicales con rocks antiguos, blues,  una triste balada finlandesa o música country-nórdica que acompañan el moblaje de los ´60 y paredes peladas.

Creemos que en la actualidad es a quien más rápido se le reconocen sus películas por su estilo único.

El joven sirio ha llegado a Finlandia de manera azarosa (de qué otra manera puede un migrante desear vivir en la gélida Finlandia) y comienza a sufrir el rechazo de la sociedad finesa; el otro protagonista abandona a su mujer, deja de intermediar camisas, juega al póquer y compra el peor restaurante de Helsinki con tres empleados rarísimos y por demás graciosos.

El migrante sirio y el “migrante” local que se ha quedado sin hogar y deja atrás su vida, inevitablemente se encuentran en el patio trasero del restaurante de éste último, en el basurero que el joven utiliza como “dormitorio”.

¿Cómo logra Kaurismaki juntar ambas vidas y hacer una comedia humana graciosa, sensible y conmovedora con estos perdedores nacidos para el drama?

La historia del joven sirio que ha perdido absolutamente a toda su familia, novia incluida, debido a un misil que impactó en su casa, Kaurismaki la narra de manera naturalista sin traicionarse nunca en su misión de denunciar la situación del migrante en una Finlandia menos tolerante de lo que podíamos imaginar (como toda Europa) y, para los hechos que sufre en su periplo hasta llegar a Helsinki, utiliza las entrevistas a las cuales los burócratas lo someten para otorgarle la residencia legal. Su invisibilidad se da en apenas una línea de diálogo, cuando le preguntan cómo ha podido pasar tantas fronteras ilegalmente, contesta: “Fácil. Nadie quiere verme”

En cambio, la historia del finés cincuentón, se narra plagada de absurdos y sin cuidar demasiado su verosimilitud. Cuando el cincuentón le ofrece las camisas a otra comerciante (la actriz que lo acompaña desde su primera película, KatiOutinen), ella no se las compra pues, cansada, se va a Méjico … a bailar el Hula Hula.

Una historia es naturalista y la otra es absurda e inverosímil y cuando se juntan la habilidad del talento del director y guionista se expanden en un filme pleno de belleza, humor y sensibilidad que nos permite seguir creyendo en el hombre.

Así, el relato global conjuga una única historia plena de humanidad y ternura conmovedora y graciosa que retrata a la sociedad finlandesa con alcohol, cigarrillos, juegos y música septuagenaria de personajes insólitos  como  forma de soportar el sinsentido de la vida en un clima tan hostil.

Existen muchas escenas conmovedoras como cuando el joven protagonista es atacado por un grupo neonazi y es socorrido y salvado por un grupo de personas que viven en la calle, o su amistad con el otro refugiado que mal la pasa igual que él. Rescata así, tenuemente con profunda y entrañable  liviandad los buenos sentimientos que aún revelan los hombres, algunos, sin ocultar la crueldad de otros y de las autoridades.

Los actores (siempre los mismos en sus películas), la música, la fotografía, todos los elementos los maneja el realizador mediante una puesta que nos demuestra la gran comprensión del equipo en los objetivos del mundo Kaurismaki, quien ojalá no haga caso a su anuncio de que ésta sería su última película.

Ficha técnica
Título original Toivontuollapuolenaka
Año 2017
Duración 98 min.
País Finlandia
Director Aki Kaurismäki
Guión Aki Kaurismäki
Música Kim Allen Kluge, Kathryn Kluge
Reparto Kati Outinen,  Tommi Korpela,  Sakari Kuosmanen,  Janne Hyytiäinen,  Ilkka Koivula, Kaija Pakarinen,  Nuppu Koivu,  Tuomari Nurmio
Productora Sputnik
Género Comedia. Drama | Migrantes

 

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Raul Avila