Mujer Terrestre

MUJER TERRESTRE es una creación colectiva de artistas dirigidas por Gabriela Villalonga, actriz, directora teatral, maestra y psicóloga social de la escuela del admirado por Jacques Lacan, Dr. Enrique Pichón Riviere con textos y manejos corporales de distintos autores y/o personajes de la historia recreados con gran sensibilidad y raciocinio.

Nombrar a Nora (protagonista de Casa de Muñecas de Ibsen) que abandona a su marido y a sus hijos o a Antígona, demuestra que la obra intenta analizar (y criticar) el papel que ha ocupado la mujer en la historia humana y los conflictos con los hombres. Sin embargo el texto puede leerse también como los conflictos entre la sociedad y el individuo, entre la “moral social” que se impone a la mujer y su propia ética individual que está por encima de esa imposición, el ying y el yang si se trata de un solo individuo, entre el ser y el no ser.

La única revolución que ha triunfado en el siglo XX, aunque sea parcialmente, es la que ha provocado el cambio de la valorización del rol de la mujer en la sociedad. Ayer nomás, cuestión que se olvida rápido, la mujer no tenía ni siquiera derecho a votar. Esto ha cambiado y lo hace cada vez más a partir de innumerables luchas de las propias mujeres y esta obra da un empujoncito más en ese “largo recorrido muchacha” que clama por terminar con la sociedad patriarcal que lo único que ha logrado es hacer infelices a hombres y mujeres, pero más aún a las mujeres.

Estos temas conciernen a las mujeres o a cualquiera que las ame y que ayudan a balancear nuestras energías femenina y masculina para encontrar nuestra propia esencia

La primera parte rescata esos temas.

Los dos únicos hombres que aparecen, uno en escena y el otro citado, carecen de inteligencia o, mínimamente, de responsabilidad. El que aparece es el electricista que debe solucionar el desperfecto técnico que se sube a una escalera pequeña para alcanzar un foco que está a diez metros y, luego de subirse a ella, dice “no llego”. El otro es el Director de la obra que está de viaje en Roma lo que es inaceptable para un estreno y para la reapertura de una sala teatral que estuvo cerrada por años como lo plantea la Asistente del Director, quien cerrará la obra en un final visual absolutamente poético y perfecto en el que la presente mujer terrestre tiene que seguir luchando para ascender por encima de los fantasmas del pasado. La mujer “real” se transforma en personaje, en la mujer terrestre.

Ella, la Asistente, es la que recibe al público y la que pide disculpas por el atraso y el desperfecto técnico que ha atrasado el inicio del espectáculo y nos informa que los actores esperan en el bar de la esquina a ser llamados cuando todo se solucione. Los dos únicos personajes reales son entonces ella y el electricista. Los demás personajes, todas mujeres, son  espectros, espectras terrenales mejor dicho, espectras terrenales que nos ha dejado el arte teatral o, para mayor precisión, la historia de la humanidad.

Los textos con la poesía de grandes autores se repiten a veces como estribillos de una canción para que el sentido se vaya fijando en la mente del espectador que queda hipnotizado por el magnífico despliegue visual, gestual y corporal de las actrices. Así, se reconoce a Evita pero poniendo en su boca palabras de otros pues su discurso no sería apto para el sentido de la obra  Luego, la misma actriz, con un parlamento sensual, recuerda a Marilin Monroe o a las bailarinas de can-can dejando al espectador que una el texto y el gesto para abrir su comprensión a muchas interpretaciones con gran sutileza. Se trata a la mujer como “eso” y al final de su canto es una zombie a quien otra zombie la despierta. Es evidente aquí la influencia de Pichon Riviere en la profunda dramaturgia de G. Villalonga.

La puesta y la estética resaltan lo mencionado. Con un mínimo de elementos y un escenario pequeño las cortinas blancas y negras que enfatizan la luz y la oscuridad (las personas y los personajes) deja para la reflexión al espectador. Bertol Brecht afirmaba que el objetivo del teatro es que el espectador reflexione, se divierta y no se olvide de que lo que vio es teatro. Y la obra tiene humor inteligente que genera risas en la sala por actuaciones descollantes pero que enseguida son como si fueran reprimidas justamente por la reflexión.

Mujer terrestre

Mujer terrestre

Las espectras dialogan desde opuestos preocupadas por la forma de un cuerpo, por cómo se ve y cómo es visto, preocupadas por cómo ser y actuar, sin dejar de interrogarse de la posibilidad del no ser, pero esa diversidad las unifica en una especie de inconsciente colectivo heredado (Jung).

Como te ven te tratan y si te ven mal te maltratan dice una referente de las mujeres que se obligan a continuar siendo zombies. La determinación plena de heroicidad en el final de la obra del querer ser de la Asistente protagonista de su propìa historia, más allá de los dolores que la mujer pueda infligir a su cuerpo y a su espíritu, queriendo ser para los otros siendo para sí, elevándose sostenida por las espectras sabiendo qué quiere ser y para qué, ella misma lo dice: todo en teatro tiene su sentido.

Luigi Pirandello circula a lo largo de la obra, pero  de manera invertida: no son personajes en busca de un autor sino los espectros, el imaginario colectivo (¿será ésa la razón del proceso grupal de la obra?) de la mujer que quiere tomar en las manos su VIDA. Los fantasmas de obras que se interpretaron en esa sala  desean corporizarse y volver a la vida, necesitan un cuerpo nuevo. A su vez, la Asistente es estudiante de teatro y los elementos están planteados para que la obra se desarrolle.

Los textos de los diferentes autores están conectados de manera impecable logrando unidad dentro de la variedad de voces: Antón Chejov, Federico García Lorca, Alejandra Pizarnik, Griselda Gambaro, Juan Carlos Gené, Tato Pavlosky, Gilles Deleuze escriben juntos la obra. Y en la segunda parte de la obra aparece claramente el juego de la ficción para no volvernos locos, la persona que es la Asistente y los personajes que son las espectras: definición perfecta de lo que significa el teatro.

León Rozintchner nos dice: “…la palabra Patria podría haber sido la palabra Matria, porque en última instancia el suelo patrio es el suelo materno, la pachamama, que en otras culturas implica la primera relación fundamental con la tierra y por lo tanto con lo materno. ¿Por qué Patria y no Matria? Allí comienza el dominio patriarcal, y al mismo tiempo comienzan a esbozarse las primeras diferencias en la ubicación de los miembros entre sí, es decir los que están por arriba, los que están por debajo, y sobre todo, contenidos en el concepto de Patria, los extranjeros, los bárbaros, que eran susceptibles de ser convertidos en esclavos y también … las mujeres”.

 Las actrices están todas estupendas, no puede ser de otro modo para llevar a buen puerto a un proyecto tan ambicioso Andrea Cataldo, Andrea Isola, Lola Mega, Cecilia Balmayor, Ligüen Pires, Marianella Caresani y nuestra compañera de SBASE Nelly Queirolo. El electricista Diego Iglesias Fernández.

El resto de la Ficha Técnica:

Dramaturgia: Gabriela Villalonga en base a los aportes de los integrantes del Grupo Ritornello; Diseño y Realización de Iluminación: Virginia de los Santos Fernández; Diseño y Realización de Escenografía y Vestuario: Laura Cardoso; Diseño y Realización Fotográfica: Malena Cagna; Supervisión Grupal: Lic. Gabriel Gendelman; Supervisión de Lenguaje Corporal y Movimiento: Hugo Armando Schettini; Supervisión de Investigación Dramático – Literaria: María de los Ángeles Sanz; Asistente de Dirección: Maby González; Producción: Grupo Ritornello; Dirección: Gabriela Villalonga; Dirección: Gabriela Villalonga.

Las formaciones del subterráneo tienen en general 6 coches y el número de coches será la calificación que daremos en cada una de nuestras críticas, sean teatrales o cinematográficas. En este caso por las innumerables ideas que nos sugirió la obra le pondremos la máxima: 6 coches. Ah, y con aire acondicionado.

Por Mónica Liliana Muiño Crespo

 

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