Día de la hipertensión

La “asesin@” silencios@” no es una viuda negra sino una enfermedad que padece más de la tercera parte de las personas en nuestro país (y en el mundo), muchas de ellas sin saberlo pues no presenta síntomas: la presión alta (‘exceso’ o ‘grado superior al normal’) de la sangre sobre la pared de las arterias  o hipertensión. En ocasiones pero no siempre, la hipertensión causa síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales.

Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que la llevan a todas las partes del cuerpo. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón.

La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg1 cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). La tensión arterial alta (HTA) se clasifica como:

  • Normal: menos de 120/80 mmHg
  • Prehipertensión: 120/80 a 139/89 mmHg
  • Estadio 1 de hipertensión (HTA1): 140/90 a 159/99 mmHg
  • Estadio 2 de hipertensión (HTA2): 160/109 a 179/109 mmHg
  • Estadio 3 de hipertensión (HTA3): mayor de 179/109 mmHg

Entre los 40 y 70 años de edad, cada incremento de 20 mmHg en la presión sistólica o de 10 mmHg en presión diastólica duplica el riesgo de aparición de alguna de estas enfermedades.

Los Protocolos indican que:

  1. Pacientes prehipertensos no se indican medicamentos
  2. Con HTA1: diuréticos y beta bloqueantes
  3. Con HTA2: combinación de dos fármacos, usualmente un diurético tiazida y beta bloqueante. 

Además, en todos los pacientes (independientemente del estadio) se procurará ajustar los hábitos modificables.

Diuréticos: Eliminan el exceso de sodio del cuerpo, lo que reduce la cantidad de líquido en la sangre y ayuda a bajar la presión arterial.

Betabloqueadores: Ayudan a que el corazón lata más lento,  con menos fuerza y bombea menos sangre por los vasos sanguíneos,

Inhibidores de la enzima convertidora de la hormona angiotensina que estrecha los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial.

Otros bloqueadores varios

Agentes centrales: Disminuyen las señales nerviosas que estrechan los vasos sanguíneos.

Vasodilatadores: Relajan los músculos de las paredes de los vasos .

hipertension

La hipertensión daña al corazón y a los vasos sanguíneos del cerebro y los riñones y es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares, ACV, deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo, lo se agrava con el tabaco, una dieta poco saludable, exceso de alcohol, la inactividad física y la exposición a un estrés permanente, así como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes

Todos los adultos deben medirse su tensión arterial periódicamente, si es alta a veces puede bajarse con una vida más saludable y en otras se deben tomar hipotensivos recetados, en especial cuando concurren otros factores como alto contenido de azúcar y colesterol en sangre y de albúmina en la orina..

Las complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 10 millones de defunciones cada año en el mundo aunque los tratamientos con medicación de bajo costo ha bajado esta enfermedad en los países desarrollados de 31% en 1980 al 18% en 2014, no así en los países subdesarrollados en lo que se ha incrementado..

Afecta a cerca de mil millones de personas y los hombres tienen más predisposición a la HTA que las mujeres (los estrógenos la protegen), lo que cambia cuando la mujer llega a la menopausia. En cuanto a la raza, los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollar HTA que los de raza blanca y tienen un peor pronóstico. En el 90  % de los casos la causa es desconocida y se la  llama HTA esencial, con una fuerte influencia hereditaria y poligénica (causada por más de un gen): cuando se tiene un progenitor (o ambos) hipertensos, las posibilidades de desarrollar hipertensión son el doble que las de otras personas. Entre el 5 y 10% de los casos existe una causa directamente responsable y se la llama HTA secundaria (endocrinológica, nefropatías, poliquísticos renales, renovasculares, causas aórticas, causa neurogénica,  apneas del sueño, arterioesclerosis, causas ambientales ya citadas como tabaco, alcohol, sal, etc.)

Los avances en su diagnóstico y tratamiento comenzaron en el siglos XIX y fueron más importantes en el siglo XX mientras que el XXI la define como su plaga pues desde los años ´80, el número de pacientes no diagnosticados aumentó de 25% hasta más de un 33% en los años ´90, la prevalencia de insuficiencia renal aumentó de menos de 100 por millón de habitantes hasta más de 250 por millón y la prevalencia de insuficiencia cardíaca congestiva se multiplicó por 10. El tratamiento de la hipertensión arterial está asociado a una reducción de la incidencia de derrame cerebral de un 35-40%, de infarto agudo de miocardio entre 20-25% y de insuficiencia cardíaca en más de un 50%.

Los pacientes diabéticos tienen, en promedio, una presión arterial más elevada que el resto de la población.

Al envejecer el número de fibras de colágeno en las paredes arteriales aumenta, haciendo que los vasos sanguíneos se vuelvan más rígidos. Al reducirse la elasticidad, el área seccional del vaso se reduce, creando resistencia al flujo sanguíneo y aumentando la presión arterial.

Las primeras consecuencias de la hipertensión (de manera continua) las sufren las arterias, que se endurecen, se hacen más gruesas, dificultando  al paso de sangre a través de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

Los pacientes prehipertensos o que no califiquen para recibir tratamiento específico deben ajustar sus hábitos modificables como: a) pérdida de peso con ejercicio y una dieta rica en frutas, vegetales y productos lácteos libres de grasa, b) limitación de bebidas alcohólicas, c) reducción de la sal común a no más de 5 gramos, d) suplementación de calcio, magnesio o potasio

Debido a que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica, es fundamental que los pacientes sean constantes con los tratamientos pero el 90 % de los pacientes no cumple las recomendaciones y el 50 % no sigue los tratamientos que tienen prescritos.

A pesar del pronóstico favorable cumpliendo el tratamiento las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de complicaciones y de mortalidad a nivel mundial lo que se mantendrá en los próximos años debido a la epidemia de obesidad en los países desarrollados

La automedición (salvo en pacientes obsesivos y con tendencia a la automedicación) es un método eficaz y evita el fenómeno de la bata blanca que eleva la presión debido al estrés que provoca el centro sanitario. Debe realizarse por la mañana y por la noche, tras un reposo previo de 3 minutos. La posición adecuada es: sentado, con las piernas sin cruzar, la espalda apoyada en la silla y el brazo en donde se coloque el manguito apoyado sobre la mesa. El borde superior debe estar como mínimo dos centímetros por encima de la flexura del codo, se infla el manguito hasta una presión 200 mm Hg y/o por encima de la última conocida. Se escucha el latido arterial en la flexura del codo y se desinfla lentamente el manguito. El primer latido que se escucha corresponde a la presión sistólica o máxima y la desaparición del latido a la presión diastólica o mínima. En los niños y también en algunos adultos, los latidos no desaparecen; entonces se considera como presión diastólica aquella en la que se modifica la tonalidad de los latidos.

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Para la prevención se debe incrementar la actividad física aeróbica de 30 a 60 minutos al día y al menos de tres a cinco días por semana. Estos ejercicios pueden llevar la presión arterial hasta la normalidad  eliminando, a veces, de a poco, parte de la medicación bajo supervisión médica.

Montar en bicicleta es ideal pues fortalece el sistema cardiovascular, el metabolismo y el sistema inmunitario, los músculos de las piernas y de la espalda y no se sobrecargan las articulaciones. Rodar regularmente irriga mejor el músculo cardiaco y ejerce un efecto positivo sobre las venas pues éstas se comprimen y se bombea la sangre al corazón reduciendo los trastornos venosos. Una importante ventaja adicional si se usa la bicicleta como transporte es mejorar el ecoambiente Se tratará de lograr:

  • una posición erecta para activar la circulación sanguínea.
  • sentarse correctamente: El asiento debe estar a la altura correcta para que al pedalear las piernas no tengan que empujar hasta el fondo y para prevenir dolores de espalda, debe ser cómodo y recto (inclinación de la parte superior del cuerpo: 10°-20°)
  • protegerse siempre con un casco.
  • una ropa cómoda y transpirable.
  • usar gafas de ciclista o gafas de sol.
  • usar zapatillas con un buen agarre.
  • usar las ciclovías
  • la cadencia ideal es de 80-100 revoluciones de pedal por minuto. Esta elevada cadencia es cómoda para las articulaciones, los tendones y los músculos
  • pedalear a la misma velocidad y mantener la región metatarsiana sobre el pedal. El movimiento circular de los pedales debe acompañarse siempre de forma activa para lo que no se debe apretar fuertemente el pedal hacia abajo, pero si levantarlo activamente de nuevo con la pierna y el pie.
  • ajustarse gradualmente a su velocidad personal y elongar después del entrenamiento.

Bailar: es un excelente complemento para los tratamientos médicos. Mejora la capacidad cardiovascular, disminuye los niveles de colesterol y de presión arterial y el estrés, uno de los detonadores de HTA..

Correr: Este ejercicio físico eleva el colesterol bueno, reduce los coágulos en la sangre, mantiene el corazón en buen estado, acelera el metabolismo y reduce el riesgo de padecer HTA.

Caminar

Escuchar música o enfocarse en algo calmado o tranquilo

Hacer yoga o tai chi

Meditar

clubs_blog-800x400Otra medida útil del sobrepeso y la obesidad es el índice de masa corporal (IMC). El IMC mide su peso en relación con su estatura. Por debajo de 18.5 es una señal de bajo peso; entre 18.5 y 24.9 es un rango saludable; entre 25.0 y 29.9 se considera sobrepeso; de 30 o más se considera obesidad. Un objetivo general es tratar de mantener un IMC por debajo de 25. Consulte con nuestra OS que le ayudará a establecer su meta ideal de IMC.

Medir la circunferencia de la cintura también ayuda a detectar posibles riesgos para la salud. Si la mayor parte de su grasa está alrededor de la cintura en lugar de las caderas, usted corre en un mayor riesgo de enfermedades del corazón y diabetes. Este riesgo puede ser alto si el tamaño de la cintura es más de 89 cm para las mujeres o más de 102 cm para los hombres.

 

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