Día mundial de la tiroides

Esta glándula (pequeña bellota en forma de escudo en su etimología) regula el metabolismo y determina cómo se obtiene la energía de los alimentos que se consumen y el nivel de productividad de la persona mediante la producción, almacenamiento y liberación de hormonas,  tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y calcitonina que  influyen en casi los órganos por ejemplo en la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, la fuerza muscular, la regulación de la temperatura corporal, el ritmo intestinal y la función reproductiva, la masa ósea, entre otras. Es muy pequeña (aprox. 20 gr), se encuentra en la base del cuello, debajo de la laringe, es gris rosada y sus dos lóbulos semejan alas de mariposa. Su funcionamiento depende de la hipófisis, otra glándula, localizada en el cerebro.

De considerarla un órgano estético para mejorar la belleza del cuello femenino recién se empezó a conocer sus verdaderas funciones en la segunda mitad del siglo XIX y a reducir los índices de mortalidad de su cirugía (está irrigada por 2 y a veces 3 arterias y la drenan 3 venas y su inervación es profusa) recién a principios del siglo pasado y hoy es totalmente segura.

La glándula tiroides se desarrolla en el embrión entre la semana 3 y 5 del embarazo, baja después de la cuarta semana adherida a la faringe por medio del conducto tirogloso y continúa migrando hasta la base del cuello, siempre conectado a la lengua. Los folículos de la tiroides comienzan a desarrollarse a partir de células epiteliales y logran captar yodo y producir coloide aprox. a la semana 11 y tiroxina aprox. en la 18ª semana.

El 10 por ciento de la población mundial (aprox. 700 millones de personas) padece algún trastorno tiroideo. La tiroides puede aumentar su tamaño (bocio) en forma uniforme,  por un nódulo o varios nódulos en general asintomáticos. Las otras alteraciones más conocidas son el hipotiroidismo (menor cantidad de hormonas) y el hipertiroidismo (exceso de hormonas) y ambas pueden ser acompañadas o no del aumento de la tiroides. Las afecciones son más frecuentes en mujeres y a cualquier edad pero los nódulos malignos son más frecuentes en los hombres aunque  tienen una evolución favorable siempre que se realice un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado. Las disfunciones son más frecuentes en áreas con deficiencia de yodo, sobrepeso, en personas que han sufrido enfermedades autoinmunes (psoriasis o artritis reumatoide, entre otras), estrés, tabaquismo, infecciones virales o bacterianas.

tiroides

Glándula tiroides

Su diagnóstico se realiza por palpación del cuello y exámenes de sangre como la TSH (hormona estimulante de la tiroides) y los anticuerpos anti-tiroideos.

Las enfermedades que atacan a la tiroides incrementan la mortalidad por infarto de miocardio y producen trastornos de ritmo cardiaco, en especial el hipotiroidismo que hace que se eleve el colesterol e incrementa la posibilidad de ateroesclerosis.

En la Argentina existen aproximadamente 2 millones de personas que sufren hipotiroidismo y la mitad lo desconoce y entre un 4% y 7% de la población tiene nódulos tiroideos detectables clínicamente y ese porcentaje aumenta a un 50% cuando se trata de nódulos «ocultos» que son benignos en general. La malignidad aumenta por antecedentes genéticos.

Para el diagnóstico se usan varias técnicas: 1) Cuantificar las Hormonas Tiroideas (HT), T3 y T4; 2) Cuantificar de captación de yodo radiactivo (poco usada porque es algo inespecífica); 3) Ecografía que mide el tamaño, identifica nódulos y define sus características; 4) Punción-aspiración y biopsia de los nódulos.

Una T4 libre alta indica tirotoxicosis y baja hipotiroidismo. La TSH está baja en pacientes hipertiroideos y altas en el hipotiroidismo. Si se encuentra una T4 normal y una TSH suprimida, es necesario medir la T3 libre para descartar una tirotoxicosis.

La medición de anticuerpos antitiroglobulina y antiperoxidasa: permite valorar los fenómenos autoinmunitarios de la tiroides y la excreción urinaria de yodo (yoduria) es un indicador fiable de la ingestión de yodo.

La tiroxina regula el metabolismo y el crecimiento, por ejemplo, en los anfibios, si se la bloquea se evita que los renacuajos se conviertan en ranas; y si se administra tiroxina se inicia la metamorfosis.

El hipotiroidismo, se debe en general, a una carencia de yodo que imposibilita la producción de tiroxina La causa más frecuente en la actualidad es la presencia de anticuerpos antitiroídeos (enfermedad de Hashimoto), los que atacan a la tiroides y llevan a una baja producción de HT. Antes su causa más frecuente era la deficiencia de yodo que desapareció con la yodación de la sal (salvo en los países más pobres). Sus síntomas: decaimiento, sueño, fatiga, depresión, cabello y uñas quebradizos, sobrepeso por retención de líquidos, edemas, alteración de las menstruaciones o infertilidad, lentitud mental, aumento de peso. En casos avanzados se puede detectar edemas, voz ronca, caída de cabello, especialmente de la zona externa de las cejas. En ciertos casos deteriora la función del corazón, riñones, hígado, etc. En otros aparece: agrandamiento de la lengua, voz ronca, sordera, derrames articulares, síndrome del túnel carpiano (calambres o entumecimiento de la palma de la mano y dedos especialmente el pulgar), intolerancia al frío, hipotermia, la piel se vuelve pálida, fría y seca y a veces adopta un color amarillento, el pelo se vuelve frágil, seco, deslucido y tiende a caerse y disminuye la acción destoxificante del hígado por lo tanto son muy sensibles a medicamentos. La función nerviosa se daña por la falta de HT, se produce un trastorno de la conciencia que puede ir desde la somnolencia hasta el estupor o el coma, la pérdida de la memoria y capacidades intelectuales y apnea.

Ocurre en una de cada 1000 mujeres año, siendo más frecuente en la mujer que en el hombre en una proporción 4/1.

En los niños cuando es grave se denomina cretinismo y produce un retraso mental, detención del crecimiento, imposibilidad del desarrollo sexual, piel rugosa, mixedema u obesidad. A los recién nacidos se les hace pruebas de rutina y los niños con deficiencia de HT pueden ser tratados fácilmente con suplementos de tiroxina sintética, la cual les permite un desarrollo y crecimiento normales.

infografia-tiroidesEl diagnóstico se realiza a través de la evaluación clínica y la medición de Hormonas (TSH), T3 y T4, siendo recomendable la determinación de anticuerpos antitiroideos. El tratamiento es la reposición de hormona tiroidea o levotiroxina, vía oral.

La tirotoxicosis (intoxicación por hormonas tiroideas) es el síndrome debido a una excesiva acción de las HT sobre el organismo y puede tener varias causas.

El hipertiroidismo produce irritabilidad, taquicardia, caída de cabello, pérdida de peso y nerviosismo, ojos saltones, temblor y calor, aumento del metabolismo basal, y consecuente disminución de peso, estado de gran excitabilidad, aumento de la sudoración, debilidad muscular, incapacidad para conciliar el sueño, intolerancia al calor. El hipertiroidismo también puede ser causa de un adenoma tiroideo. Otros signos de aviso son nerviosismo, hiperactividad, inquietud, desasosiego, susceptibilidad (afectan hechos que no son importantes, ganas de llorar, cambio de carácter fácil), dolores musculares, diarrea o irritabilidad, mirada brillante, cansancio y los más frecuentes como datos clínicos: taquicardia y palpitaciones.

Las principales características son:

  1. Gastrointestinales: pérdida de peso, hiperfagia (aumento desmesurado del apetito), dolor y/o calambres intestinales, náuseas, vómitos.
  2. Piel y pelo: intolerancia al calor, pelo fino y quebradizo, pérdida de cabello, aumento de la pigmentación, piel caliente o enrojecida.
  3. Neuromusculares: fatiga, debilidad muscular, temblor fino en las manos.
  4. Cardiovasculares: taquicardia, palpitaciones, hipertensión sistólica, disnea de esfuerzo.
  5. Psicológicos: ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, insomnio y despertar precoz, problemas de concentración, disminución del umbral del estrés.
  6. Sexuales/reproductivos: oligorrea o amenorrea (disminución de la cantidad de sangrado o falta total de la menstruación), disminución total o parcial de la libido.
  7. Oculares: exoftalmos (ojos saltones), retracción del párpado superior, edema periorbitario, diplopía (ver doble), enrojecimiento de la conjuntiva.
  8. Bocio (tiroides visiblemente agrandada) o nódulos tiroideos. 

Los posibles tratamientos del hipertiroidismo son tres: cirugía, yodo radiactivo y medicación antitiroidea (tionamidas: metimazol, carbimazol y propiltiouracilo).

La cirugía (tiroidectomía: extirpar la glándula en su totalidad o parcialmente) es actualmente una intervención sencilla y segura. El tratamiento con yodo radiactivo reduce el tamaño y actividad del nódulo pero es contraindicado en embarazadas-

En veterinaria, el hipertiroidismo es una de las enfermedades endocrinas más comunes, que afecta a los gatos más viejos y casi siempre es causado por un adenoma tiroideo benigno. Los síntomas característicos son: repentina pérdida de peso, ritmo cardiaco acelerado (taquicardia), vómito, diarrea, aumento en el consumo de agua y orina abundante. La cirugía no es recomendable y sí lo es un tratamiento radiactivo o metimazol para tratar los síntomas.

El nódulo tiroideo es una neoplasia (protuberancia) intratiroidea. Ocurre en un 15% de los adultos y por palpación en un 10-41% La prevalencia se incrementa con la edad, y prácticamente el 90% de los casos se pueden encontrar en mujeres mayores de 60 años. La incidencia de malignidad de forma general es de 50 por millón, el reto es determinar si el nódulo es de carácter benigno o maligno, sin embargo solo el 4%-8% de los nódulos resultan malignos.

Los nódulos tiroideos pueden clasificarse:

  • Único: el 5-10% de los nódulos solitarios es maligno.
  • Múltiple: asociados al Bocio Multinodular.
  • Hipofuncionante o Nódulo frío, 80% son benignos. Riesgo de malignidad del 15-20%, (en el contexto de bocio multinodular ésta cifra baja al 1-6%).
  • Hiperfuncionante o Nódulo caliente: Muy bajo riesgo de malignos (< 4%).

En la mayoría de las ocasiones se desconoce la etiología de los nódulos, pero se pueden citar las siguientes probables causas: Tabaco,  Alcohol, Miomas uterinos: se ha demostrado que mujeres con miomas uterinos tenían un riesgo dos veces mayor de nódulos tiroideos que en mujeres con útero normal, etc.

La mayoría de los nódulos tiroideos son asintomáticos. Los nódulos tiroideos son más comunes en las mujeres que en los hombres y las posibilidades de desarrollarlos se incrementan con la edad. Un nódulo tiroideo tiene más probabilidades de ser canceroso si es:

  1. Nódulo duro.
  2. Nódulo adherido a estructuras cercanas.
  3. Antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
  4. Disfonía.
  5. El paciente es menor de 20 años o mayor de 70.
  6. Tiene antecedentes de exposición a la radiación en cabeza y cuello.
  7. Es de género masculino.

Si son grandes pueden ejercer presión contra otras estructuras en el cuello, provocando síntomas como: Bocio o una glándula tiroides agrandada o tumoraciones en el cuello, Disfonía o cambio de la voz, Dolor en el cuello, Disnea o Dificultad respiratoria, Disfagia o Dificultad para deglutir.

El bocio ocurre cuando la tiroides aumenta de tamaño (las causas son variadas y pueden ser normo, hipo e hiperfuncionantes) y en un proceso inflamatorio la tiroides puede llegar a pesar más de 1 kg ocasionando trastornos en la vía respiratoria (apnea del sueño, disnea, ronquera), digestiva (disfagia) o nerviosa (parálisis recurrente). Cuando es endémico, se debe a deficiencia de yodo en la dieta y afecta a más de 200 millones de personas en el mundo pobre.

En caso de que se liberen accidentalmente al medio ambiente grandes cantidades de yodo radioactivo podría bloquearse en teoría que la tiroides lo tome ingiriendo yodo no radiactivo en forma de tabletas yodadas. Esa previsión no ocurrió en Chernobyl y a ello se debió el incremento de cáncer en la tiroides.

Los nódulos que producen hormonas tiroideas probablemente provocarán los síntomas de hipertiroidismo.

Se deberá estar alerta si 1) el nódulo es mayor de un centímetro. 2) los nódulos (de cualquier tamaño) cumplan con alguna de las siguientes condiciones: características clínicas o historia familiar de riesgo o ecográficas sospechosas, parálisis de las cuerdas vocales.

Como tratamiento se recomienda la cirugía si el nódulo está produciendo demasiada HT, causa problemas para deglutir o respirar, es maligno o no se puede diagnosticar si es cáncer o no (falso positivo como en el caso de CFK).

Para los nódulos benignos que no causan síntomas y no están creciendo, el mejor tratamiento puede ser una biopsia de la tiroides repetida de 6 a 12 meses después del diagnóstico, especialmente si el nódulo ha crecido. Otro posible tratamiento es una inyección de etanol (alcohol) en el nódulo para reducirlo de tamaño.

Los nódulos tiroideos no cancerosos no son potencialmente mortales y muchos de ellos no requieren tratamiento. Los exámenes de control son suficientes.

 

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